Ser madres a los 30, la nueva tendencia

El embarazo está ocurriendo cada vez más a una edad posterior.Fuente: Wikimedia

Se conocían en la universidad o en el terciario, salían un par de años, ella quedaba embarazada, se casaban y alquilaban un departamento. O los padres de alguno de los dos les hacían un lugar en la casa. ¿Te suena conocido? Así se formaban las parejas en el siglo pasado, jovencitos sin mucha experiencia que tenían que hacer malabares para estudiar, trabajar y criar un chico.

Con el correr del siglo XXI, la tendencia está cambiando. Cada vez son más las mujeres que experimentan su primer embarazo después de los 30 años. Es que a menos que ganen un gran premio de casino online, prefieren seguir primero una carrera que les asegure un trabajo estable y bien remunerado.

Embarazos en el primer mundo

De acuerdo a la Oficina Nacional de Estadísticas del Reino Unido, en 2017 fueron mayoría las embarazadas con 30 años o más en Inglaterra y Gales. Más precisamente, 395 856 embarazadas de entre 20 y 30 años, y 398 284 de 30 años o más.

En Estados Unidos, en 2016, hubo 103 nacimientos cada 100 000 mujeres de entre 30 y 34 años, frente a 102 nacimientos cada 100 000 mujeres de entre 25 y 29 años. Esto provoca que el promedio de edad para tener el primer hijo haya subido de 24,6 años en 1970 a 28 en la actualidad.

Desigualdades en Argentina

Gracias a un estudio del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), sabemos que el porcentaje de nacimientos en mujeres de 30 años o más subió en Argentina del 32 % en 2001 al 38 % en 2016. Al mismo tiempo, bajó la tasa de natalidad de 2,42 a 2,29 en esos mismos años.

En la Ciudad de Buenos Aires, el promedio es mayor. La Dirección General de Estadísticas y Censos muestra un aumento sistemático desde 1991. Hoy, la edad media para tener hijos es de 30,6, mientras que las madres primerizas rondan los 28,8 años. También aumentó la edad del primer matrimonio: de 28 años en 1990 a 33,2 en 2015.

Como contraste, hay que tener en cuenta que en Argentina, y en general en América Latina, sigue siendo muy común el embarazo adolescente. Cada día, 306 menores de 19 años se convierten en madres. Y lo más preocupante es que el 70 % de esos embarazos no está planificado. Por eso, mientras cada vez es mayor la edad de las madres, no hay que olvidar que en la provincia de Buenos Aires los embarazos adolescentes representan el 11,3 % del total. Ni hablar en provincias como Chaco o Misiones, en las que el porcentaje es mucho mayor.

¿Por qué las mujeres esperan cada vez más tiempo para tener hijos?

Los datos de la Dirección General de Estadísticas y Censos porteña muestran claramente que el principal factor es el estudio. Las mujeres de mayor nivel educativo tienen menos hijos y a mayor edad. En el barrio de Recoleta, donde vive gente con mayor poder adquisitivo y mayor formación académica, el promedio de edad de las madres es de 33,9 años, y 1,5 los hijos por madre. En los barrios más pobres del sur, en cambio, el promedio de edad es de 27,6 años y 2,4 los hijos por madre. Por lo tanto, podemos extraer como primera conclusión que las mujeres que estudian esperan terminar la universidad o el terciario antes de tener su primer hijo.

Pese a este dato alentador, que muestra mujeres más planificadoras, la participación del sexo femenino en el mercado laboral no crece en Argentina al menos desde el año 2000, según datos del CIPPEC. Por lo que la segunda conclusión es que el fenómeno del aumento en la edad para tener hijos no tiene que ver con la inserción de las mujeres en el mundo del trabajo.

Por último, una tercera conclusión de por qué, a pesar de los contrastes, las mujeres del mundo esperan más tiempo antes de tener un hijo, es sencillamente porque pueden hacerlo. Gracias al congelamiento de óvulos y la fertilización in vitro, las mujeres ya no deben elegir entre una carrera o una familia. Ahora pueden esperar el tiempo necesario antes de ser madres. Desde ya, eso no quiere decir que no existan riesgos, o que la tecnología actual sea barata. O que no deban enfrentar cierta presión social para que se reproduzcan, ni hablar si deciden no tener hijos. Pero de lo que estamos seguros es de que este es el momento en que las mujeres tienen mayor control sobre su futuro reproductivo.

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